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RAFAEL BELLIDO PÉREZ

Labrador y activo elemento de derechas que consiguió escapar del
fusilamiento, ya herido, en la noche del 3 de Septiembre del año 1.936, en
el lugar conocido por "El Barranquillo" el que, tras conseguir llegar
hasta el cortijo Las Marquinas, fue descubierto y fusilado el día 5 del
mismo mes y año. Un hecho análogo ocurrió en la misma fecha al joven
Victor Funes Aguilera, sorprendido un día antes en la carretera de
Torredonjimeno, corriendo la misma triste suerte.
En el año 1957 le fue dedicada al primero la antigua calle Sánchez.
SÁNCHEZ
Aun cuando el de Sánchez debió de ser el apellido de algún hijo ilustre
de Porcuna, ningún dato escrito hemos podido conseguir en los Archivos
Municipales.
Debido a un declive sobre el que esta asentada esta calle y al nombre de
una vecina que en ella habitara, vulgarmente y de siempre ha sido conocida
por Cuesta de María Salas, que entre los años 1932 al 34 cambio su nombre
por el de Sol y Ortega.
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REPÚBLICA ARGENTINA
(Actualmente Alfonso XII)

Al iniciarse y al terminar la guerra Civil Española (1936 a 1939), la
mayoría de las naciones del mundo pusieron cerco económico político al
régimen del general Franco, por su falta de democracia, según se decía, lo
que nos trajo a los españoles un gran número de privaciones en todos los
ordenes.
Sólo Argentina tuvo el gesto de ayudar económicamente a España, a través
del presidente de aquella República, don Juan Domingo Perón y de su
distinguida esposa, doña Eva Duarte de Perón, verdadera mentora del
régimen de dicha época.
El Ayuntamiento de Porcuna, como la mayoría de España, dedicó a dicha
República esta calle, como motivo de agradecimiento, calle que era
conocida por El Altozano.
Poco duraría esta denominación y seria sustituida por la de Alfonso XII,
al dedicarle don Benito Garrido Palacios a don Felipe Arche Hermosa,
Gobernador de Jaén, la que ostentaba el nombre del Monarca y éste, a la
República Argentina, que sigue siendo conocida por El Altozano.
ALTOZANO
Por estar construida sobre una eminencia, a la que sirven de base El
Barruelo y La Silera.
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RICARDO DACOSTA ORTEGA. DON

Fue uno de los más esclarecidos hijos que tuvo Porcuna y un político
destacado del Partido Conservador, del que fue jefe local, durante muchos
años.
Sus intervenciones en las Sesiones Municipales, tanto cuando ocupara la
alcaldía, como cuando lo hiciera desde su escaño de concejal, son un
modelo de españolismo, de cordura y de oposición valiente a cuanto atacara
a los valores divinos o patrios.
Culto abogado, de carácter afable y de fácil oratoria, tras ser alcalde de
Porcuna durante los años 1896 al 97 y del 1899 a 1901, fue elegido por el
gobierno de la nación para desempeñar con bastante acierto el cargo de
Gobernador de las provincias de Lérida, Salamanca y Badajoz.
Le sorprendió la guerra en Porcuna, y en ella acabó sus días, rodeado de
la admiración y cariño de propios y extraños.
Había nacido el día 20 1 1865 y falleció en el año de 1951.
CONVENTO
Don Cristóbal de Aguilera y Serrano, alcaide del castillo de Santangelo,
residencia de Gran Capitán en Italia y guardián del Marqués de Mantua,
hecho prisionero en la batalla del Río Garellano, un día 2 de enero de
1504, por pretender Francia atentar contra el poder temporal del papa Pío
III, dando lugar a la formación de la Liga Santa entre España, Roma,
Austria, Milán y Venecia, por cuya batalla dio el Pontífice a Isabel y
Fernando el título de Reyes Católicos y a Gonzalo de Córdoba el de Gran
Capitán, fue un bravo general porcunense, que hizo todas estas campañas en
Italia y, al regresar a su tierra natal.
Casó en ella con una distinguida dama de su rama de los Aguilera,
(Nota: Erróneo casó con doña Isabel de Arroyo) de
cuyo matrimonio tuvo, al menos, una hija llamada doña María de Aguilera y
Aguilera (Nota. Se llamó doña Marina de Aguilera y Arroyo),
que, contrajo matrimonio con un alto jefe militar, natural de Lucena. Al
enviudar, se fue a vivir a Porcuna, donde poseía un gran número de fincas
rústicas y urbanas y, en varias de estas últimas, unidas en una misma
manzana y ubicadas entre las actuales calles de Ricardo Dacosta y Fernando
Morente, fundó un convento abadía de mujeres, bajo la disciplina de la
Orden Dominicana, en colaboración con el cofundador y superior del
convento de dominicos de Antequera (Málaga), reverendo padre maestro, fray
Juan de los Ángeles, de cuyo convento fue abadesa Doña María, hasta su
muerte (Nota: Erróneo el convento no se fundó hasta después
de la muerte de doña Marina de Aguilera). A ella se unieron
otras catorce jóvenes de la localidad, cuyos nombres omitimos en honor a
la brevedad, pero que constan en un documento escrito que tenemos en
nuestro poder, quedando constituida la comunidad, entre los años de 1570 y
1580.
Debido a que, tanto la fundadora, como el resto de las jóvenes sometidas a
la regla, eran personas pudientes, dicho cenobio adquirió un auge y un
boato excepcionales. Sus fiestas religiosos y el ornato del templo eran
esplendorosos.
En el año 1700, un noble caballero porcunense, que ostentó los más
elevados cargos dentro del Santo Oficio de la Inquisición, llamado don
Diego Felipe de Padura y Haro, que sostuvo capillas y enterramientos y fue
patrono de varias fundaciones pías, recibió el Hábito de Caballero de la
Orden de Calatrava en la iglesia de este convento, denominada de la
Encarnación, en contra de lo estatuido por las constituciones de dicha
Orden, que obligaba a ser investido caballero en el convento de Calatrava,
próximo a Almagro (Ciudad Real), por cuya dispensa tuvo que abonar la
cantidad de cien ducados a las monjas calatravas de Madrid. Este hecho
demuestra el poder económico y político del investido caballero.
Basta leer las publicaciones relacionadas con las vidas del beato padre
Posadas, del padre Tarín y de nuestro paisano don Pedro Castro Quero, para
darse cuenta de la comunicación espiritual que hubo entre esta comunidad
de mujeres y estos tres santos misioneros, en beneficio de las almas de
los porcunenses, cuyo fondo religioso perdura, pese a los avatares del
actual siglo XX, tan pleno de materialismo.
Como colofón a lo expuesto, diremos que, al comienzo de la Guerra Civil,
dicha comunidad fue exclaustrada y, al liberarse la Ciudad en el1937, las
religiosas pasaron a otros conventos de la orden dominicana, en Jaén y en
Córdoba.
Los bombardeos de uno y otro bando en lucha dejaron destruidos el templo y
el convento, cuyo solar fue adquirido por el Ayuntamiento y hoy se levanta
sobre el mismo el Teatro Municipal.
Entre los años 1932 y 1934, esta calle recibió el nombre de Anselmo
Lorenzo.
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